domingo, 7 de mayo de 2017

SANGRE EN EL PAVIMENTO

     Siempre trato de evitar caminar por la misma acera, y siempre o casi siempre lo lograba, hasta que hoy, mercedes con una magia en su sonrisa y una manipulación insospechada en sus ojos, logro por un fatídico momento hacerme olvidar de lo que por siete años evitaba hacer.

Al llegar a la esquina y ver cambiar el semáforo, se apodero de mi un helado sentimiento que erizando mi cuerpo y sacudiendo mis manos  me hizo recordar esa tarde de julio.

Recordé la sangre en el pavimento, y como la gravedad llevaba cada gota de mis fluidos calle abajo, recordé el palpito sonoro de mi corazón, el tembloroso movimiento de mis manos, y el dolor agudo en mi costado.

Recordé esas manos, esas manos que registraban mis bolsillos y se llevaban cada elemento de mi propiedad. recordé alguno gritos, algunas palabras, recordé cuando respondía que no tenia nada mas, recordé nuevamente las siete patadas en mi abdomen, y ver correr a varios jóvenes en el mismo sentido donde corría mi sangre,

Recordé luego esas largas noches en la clínica, esas conversaciones de mis padres de como pagaríamos cada hora, recordé a la enfermera que todas las  noches me contaba de cuantos habían muerto por la misma situación en la que yo estaba  y recordé luego el día que salí y la cara que puso por no estar mi nombre en las historias que contaba.

Recordé entonces la cicatriz de mi costado, y tocándola me di cuenta que estaba tan caliente como ese día, cruce la calle rápidamente, casi un carro me atropella, mercedes grito igual que ese día parada en la esquina, pero no  gire para mirarla, la deje allí parada seguramente con algunas palabras en su boca aun por decirme.